La bella de Amherst (Emily Dickinson)



INTÉPRETEMaría Pastor
TRADUCCIÓNJuan Pastor
ESPACIO ESCÉNICOJuan Pastor
AMBIENTACIÓNTeresa Valentín-Gamazo
REALIZACIÓN DE VESTUARIOAna Montes
ILUMINACIÓNSergio Balsera
FOTOGRAFÍAAlicia González, Manuel Martinez y Manuel Benito
DISEÑO GRÁFICOlaplaya.org
AYUDANTE DE PRODUCCIÓNJulio Provencio
COMUNICACIÓN Y PRENSAManuel Benito
DIRECCIÓNJuan Pastor


EMILY DICKINSON nació en Amherst (Massachusetts) en 1830. Durante sus 10 útimos años de vida se recluyó en casa de su padre, un prestigioso abogado y congresista, mientras solo unos pocos sabían que cultivaba con pasión la poesía. Su discreta existencia había pasado totalmente desapercibida. Tras su muerte en 1886, su hermana Lavinia encontró en su habitación una caja de madera llena de manuscritos, la cosecha poética de toda una vida dedicada a la observación de la Naturaleza y la meditación sobre la condición humana. Por voluntad expresa de Emily, Lavinia destruyó sus numerosas cartas, pero preservó sus poemas -casi un millar- que, junto a los varios cientos que habían sido enviados a familiares y amigos, conforman lo que hoy se considera el legado de la mejor poetisa norteamericana de todos los tiempos.

EL AUTOR. En La Bella de Amherst, William Luce hace una delicada exploración de la autora estadounidense en varios momentos de su experiencia vital: desde los 15 años, cuando estaba llena de esperanza y éxitos, hasta su muerte a los 56 años, recluida en casa y con la puerta cerrada a la sociedad. Su vida se recrea con pasajes escogidos de su poesía y a través de la recreación de los roles de su padre, familiares y amigos.

LA VERSIÓN. “Emily Dickinson se debatió entre el deseo de alcanzar la felicidad y el anhelo por conocer el misterio de la vida. Al alejarse del mundo, al que amaba poderosamente, pudo recibirlo con plenitud dentro de sí misma y conocer su significado. En mi versión, intento que su experiencia gane en intensidad al situar al personaje en “otro lugar”: esto convierte el drama en algo más alegórico y lírico. Modernizamos la narración, dándole un aire absurdo o alucinado, pero a veces tremendamente realista. Esto supone un cambio de perspectiva sobre lo que fue la vida de E. Dickinson, una visión distanciada y madura de la experiencia humana, de una vida ya vivida. Así nos sentimos transportados a un mundo de esencias, donde el tiempo -siempre sujeto a circunstancias- parece no existir. Nuestra poetisa habla de un pasado que vivencia en un presente eterno y reflexiona sobre él. Vive en la eternidad con la ventaja de volver a vivir la experiencia humana con distancia, sin sus miedos y anhelos, ayudándonos a comprender ese éxtasis de la vida al que se refirió en su obra poética.

En la interpretación de sus poemas me planteo una interrogación sin respuesta posible. Si encuentro un significado, doy una versión que posiblemente nadie me podrá confirmar. Es posible que ni siquiera E. Dickinson lo hiciera, si pudiese visitarme. A veces, la mente recibe sus palabras sin llegar a entenderlas del todo, pero ellas se despliegan con toda la fuerza contenida en sus imágenes. Los términos más comunes son usados para hablar de los sentimientos más sublimes. Los conceptos más abstractos se expresan con imágenes de la vida cotidiana. Hay que dejarse transportar por ellas porque son como una música, una melodía emocionalque nos conecta intensamente con la vida.”

Micromecenas

Este fue nuestro tercer espectáculo financiado con la generosa entrega de los actores, el equipo artístico, el de gestión y espectadores convertidos en MICROMECENAS. Los anteriores fueron El fantástico Francis Hardy, curandero y Duet for one. De esta manera conseguimos emprender proyectos sustentados con la participación de los espectadores, y no solamente con pequeñas aportaciones económicas, sino que existen otras formas de respaldar el proyecto Guindalera Escena Abierta: sumándose al Club de espectadores, como colaboradores activos, moviéndonos en las REDES SOCIALES, escribiendo en blogs, organizando grupos, invitando a familiares y amigos, poniéndonos en contacto con los medios… Hoy el Teatro Guindalera es un referente teatral, se ha convertido en un espacio de culto, un gusto teatral del que se nutren muchos. Nuestro principal objetivo es seguir cimentando un “centro de creación” que elabore espectáculos con unas características específicas y un estilo propio con un equipo estable.



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